ROMPIENDO
CADENAS
Por
Sofía Flores
Para
aprender del pasado primero es importante comprenderlo, entendiendo todo el
panorama de hechos y lo inevitable de las acciones tomadas en el debido momento,
siendo justos, honestos e imparciales.
Al haber
fracasado en su objetivo la comisión de la verdad y la reconciliación, se acentúa
más la discrepancia entre peruanos sobre esta época, aunque a paso lento se está tomando
conciencia de lo ocurrido en nuestro país, pero aún hay un porcentaje de políticos,
periodistas y otros personajes en quienes sigue siendo fácil, prejuzgar, acusar
y condenar.
Durante
muchos años el fujimorismo se mantuvo como la avestruz con la cabeza enterrada en el suelo, injustamente,
ya sea porque se develaron actos de corrupción existentes, con un Montesinos de
protagonista o por haber tenido el expresidente Fujimori la desgracia de tomar decisiones drásticas
al margen de un sistema democrático que prácticamente
no teníamos por la destrucción paulatina de sendero.
Deberíamos
de una vez por todas tomar conciencia de una interrogante que aún sigue siendo el
talón de Aquiles, un tabú o una papa caliente evitada a cada momento con temor
y con vergüenza por la gran mayoría de aquellos llamados fujimoristas.
¿Si
volvieran circunstancias similares de
los años 90, harías tú lo mismo? ¿Romperías
el marco constitucional?
Esta
respuesta es evadida continuamente tanto por Keiko como por Kenyi, actitudes
como esta solo hacen mantener una herida abierta y seguir con el sello de la
incredulidad o desconfianza, así como también dejan totalmente desprotegido a
miles de seguidores y van debilitando los cimientos de una fuerza partidaria.
La
respuesta debería ser unánime en todos los fujimoristas:
SI, Si
las circunstancias volvieran, si viera a mi país amenazado, a mis hermanos
ensangrentados, con un sistema democrático destruido.
Porque
ha quedado demostrado que fue el mejor camino y con mejores resultados, los
cuales aún vemos, además:
Fujimori
no fue quien inicio el rompimiento del marco constitucional, sendero inicio sistemáticamente
la destrucción del orden democrático, Fujimori recibió los despojos de una
democracia , la protegió , la defendió , como lo hubiera hecho cualquier buen soldado
por su país, aun tomando cualquier recurso , en Fujimori primo su compromiso
con todo el pueblo peruano para darle tranquilidad y paz, Fujimori no fue un
gobernante más que se sentó en su cómodo sillón de palacio o un congresista más
acomodado en su curul, viendo muerte y desolación
en forma indolente, con una constitución manchada con sangre que no brindaba garantías a la población, más
bien protegía a los senderistas.
En la
historia existieron, existen y existirán miles de Montesinos, aun hoy en
nuestro gobierno existen muchos personajes ocultos beneficiándose del poder,
los negociados y tráficos no tienen una salita del SIN, sino muchas salitas, restaurants
u otros lugares, en todo el gobierno del
Sr. Ollanta.
¿De qué
sirve una democracia que no funciona, una constitución que es letra muerta, un
congreso que no da resultados satisfactorios a la población?
No se
puede seguir actuando con temor ante los ataques de los adversarios al
fujimorismo, la fuerza solo podrá ser cimentada con unidad de criterios y un
convencimiento pleno de los hechos ocurridos o por los que puedan ocurrir.
Sería
bueno recapacitar un pasaje bíblico,”todo tiene su tiempo, tiempo para destruir
tiempo para construir, tiempo para estar en guerra tiempo para estar en paz.” Eclesiastés
3
Solo
rompiendo las cadenas del temor y la vergüenza podremos cimentar una fuerza
solidaria con dignidad y orgullo de ser fujimoristas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario